Las inundaciones que han sufrido estos días atrás varias zonas del sureste y centro de la península (en nuestra región lo peor se lo ha llevado la Comarca de las Vegas: Arganda del Rey, Velilla de San Antonio, Nuevo Baztán, Villar del Olmo, Campo Real y Daganzo) nos han hecho reflexionar sobre las coberturas de los seguros para circunstancias extraordinarias como las vividas recientemente.

Porque al contrario de lo que podamos pensar, este tipo de contingencias no las cubre nuestra compañía aseguradora. Cuando contratamos, nosotros sólo lo hacemos sobre “riesgos estándar”. Después de las cláusulas de nuestra compañía, está la cobertura de “riesgos extraordinarios” del Consorcio de Compensación de Seguros, que es una entidad pública dependiente del Ministerio de Economía y Empresa y cuyos fondos se nutren de sus primas y los recargos obligatorios que recaudan de las compañías aseguradoras.

“El asegurado es indemnizado por su compañía por riesgo estándar y es indemnizado por el Consorcio cuando se producen inundaciones como las que se han producido estos días”, ha dicho Alejandro Izuzquiza, director de Operaciones del Consorcio de Compensación de Seguros. “Todo asegurado tiene derecho a la indemnización del Consorcio, pero tiene que estar asegurado en el momento de las inundaciones”.

Vamos a estudiar qué son los riesgos extraordinarios:

COBERTURAS

El objetivo del Consorcio es indemnizar, en régimen de compensación, los siniestros producidos por acontecimientos extraordinarios acaecidos en España, y que causen daños en las personas y en los bienes en ella situados.

Es característica del sistema español no condicionar la protección a que se produzcan acontecimientos que afecten a un número muy elevado de asegurados o a una extensión territorial muy amplia, ni a que ocasionen daños muy cuantiosos que permitan calificar el evento de “catástrofe”. Es posible que el siniestro afecte sólo a un asegurado, teniendo pleno derecho a la indemnización, la cual, por lo tanto, no requiere que por parte de los poderes públicos se emita una declaración oficial de “catástrofe” o de “zona catastrófica”. La cobertura es automática una vez ocurrido alguno de los eventos garantizados: 

  • Fenómenos de la naturaleza: inundaciones extraordinarias, terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, tempestad ciclónica atípica y caída de cuerpos siderales y aerolitos.

El riesgo que más daños produce en España es el de inundación, y, a efectos de cobertura, se entiende por tal el anegamiento del terreno producido por lluvias o deshielo; por aguas procedentes de lagos con salida natural, de rías o ríos, o de cursos naturales de agua en superficie cuando se desborden de sus cauces normales. Asimismo se incluye el embate de mar en la costa, aunque no haya anegamiento. Sin embargo, no quedan comprendidos bajo este concepto de inundación la lluvia caída directamente sobre el riesgo asegurado, o la recogida por su cubierta o azotea, su red de desagüe o sus patios, como tampoco la inundación ocasionada por rotura de presas, canales, alcantarillas, colectores y otros cauces subterráneos artificiales, salvo que la rotura se haya producido como consecuencia directa de evento extraordinario cubierto por el Consorcio.

Los daños causados por terremotos, maremotos, erupciones volcánicas y caída de cuerpos siderales y aerolitos se cubren previa certificación expedida por el Instituto Geográfico Nacional y demás Organismos Públicos competentes en la materia.

En el caso de la tempestad ciclónica atípica quedan incluidos, entre otros, los tornados y los vientos extraordinarios, caracterizados por la existencia de rachas superiores a los 120 Km/h., de acuerdo con el Reglamento del Seguro de Riesgos Extraordinarios.

  • Riesgos derivados de comportamientos de incidencia política o social: actos de terrorismo, rebelión, sedición, motín y tumulto popular, así como los hechos o actuaciones de las Fuerzas Armadas o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en tiempo de paz.

 

EXCLUSIONES

No entrará en juego la cobertura del Consorcio y, por tanto, no habrá derecho a indemnización, cuando se dé alguna de las siguientes circunstancias:

  • En cuanto a ramos de seguro: carecer de un seguro sobre los bienes siniestrados, o que, teniéndolo, pertenezca a un ramo al que el Consorcio no extiende su cobertura (ni cobra recargo), caso de los seguros de vida, de transporte de mercancías, de construcción y montaje, de responsabilidad civil, de pérdida de beneficios, de enfermedad, de defensa jurídica, de asistencia en viaje, los seguros agrarios combinados, etc., porque ya los cubre la póliza de la compañía aseguradora correspondiente.

 

  • En cuanto a la causa directa del siniestro: que ésta sea distinta a las mencionadas en los riesgos cubiertos. Así, no se cubren los daños producidos directamente por lluvia, granizo, viento o peso de la nieve; o por goteras, filtraciones o humedades; o bien por rotura de presas, alcantarillas o canales artificiales (salvo si la rotura se produjo como consecuencia de inundación); así como por hundimientos, corrimientos, desprendimientos o erosiones del terreno no ocasionados por inundación; o los producidos por conflictos armados. De igual modo, no se cubrirán los daños que, por su magnitud y extrema gravedad, sean calificados por el Gobierno español como “catástrofe o calamidad nacional”, hecho que nunca se ha producido en la historia del Consorcio, a pesar de las grandes pérdidas ocasionadas por algunos eventos catastróficos.

 

  • En cuanto a los bienes dañados: que el daño se haya producido como consecuencia de vicio o defecto del bien en cuestión, o por mero transcurso del tiempo.

 

  • En cuanto al tipo de daños: que se trate de daños indirectos (por ejemplo, no están cubiertos los producidos por alteraciones en el suministro de cualquier tipo de energía), o de daños consecuenciales (pérdida de beneficios).

Hay que recordar que estamos hablando de las coberturas del Consorcio; todos los daños que están excluidos de la protección del consorcio estarán siendo indemnizados por la empresa con la que hayamos contratado nuestra póliza en caso de haberlo hecho.

 

Requisitos para la indemnización

Para poder tener derecho a una indemnización del Consorcio por los daños sufridos como consecuencia de un fenómeno derivado de los riesgos extraordinarios que cubre esta entidad, deben darse las siguientes condiciones:

  1. La protección frente a los riesgos extraordinarios está obligatoriamente vinculada a la vigencia suscripción y de una póliza de seguro en ciertos ramos. El hecho de suscribir una cobertura de seguro en alguno de esos ramos (o modalidades combinadas de los mismos) lleva aparejada la obligación de tener cubiertos los mismos bienes, y al menos por las mismas sumas aseguradas, contra los riesgos extraordinarios.

Los ramos que incluyen la cobertura de riesgos extraordinarios son los siguientes:

En los seguros contra daños: incendios y eventos naturales, vehículos terrestres (daños al vehículo en todo caso, y a partir de julio de 2016, también las pólizas que cubran solamente responsabilidad civil), vehículos ferroviarios, otros daños a los bienes (robo, rotura de cristales, daños a maquinaria, equipos electrónicos y ordenadores) pérdidas pecuniarias diversas y modalidades combinadas de los anteriores.

En los seguros de personas: vida y accidentes, aunque estas coberturas se contraten de forma complementaria a otro tipo de seguro o en el marco de un plan de pensiones.

  1. Pago de la prima. Para que el Consorcio efectúe la indemnización por riesgos extraordinarios, el asegurado debe encontrarse al corriente del pago del recibo de prima de la póliza de seguros que pertenezca a alguno de los ramos ya citados, donde se incluye un recargo a favor del Consorcio de Compensación de Seguros, el cual deberá aparecer significado en tal recibo de forma expresa.

 

  1. Período de carencia. Se tendrá derecho a la indemnización del Consorcio una vez que hayan transcurrido 7 días desde la fecha de emisión de la póliza, o desde la de su efecto, si fuera posterior, salvo que se demuestre la inexistencia de interés asegurable con antelación a esa fecha. No se entenderá interrumpida la cobertura y por tanto quedará sin aplicación la carencia cuando la emisión de una póliza nueva se produzca antes de la suspensión legal de efectos de la anterior.

 

Este periodo de carencia sólo se aplica en pérdidas materiales por eventos de la naturaleza, quedando exentos de período de carencia los daños personales, cualquiera que sea la causa del siniestro, y los daños materiales, si se hubieran producido por hechos derivados de la voluntad humana.

 

En resumen, cuando se produce uno de estos “riesgos extraordinarios” es el Consorcio de Compensación el organismo que nos indemnizará, pero siempre y cuando estuviéramos en posesión de una póliza como el seguro obligatorio de daños a terceros en el caso de automóviles, algún tipo de cobertura de las clásicas de robo, incendio, etcétera para vivienda, comunidad de propietarios, comercio, industria u obra civil, o bien multirriesgos del hogar o de pequeñas empresas.

Si no se dispone de un seguro o la póliza que tiene contratada no cubre los desperfectos, no todo está perdido. Al haber sido declaradas zonas catastróficas de emergencia social por un fenómeno natural extraordinariamente adverso, el Estado como las autoridades regionales o locales siempre proporcionan ayudas, aunque eso sí, puede transcurrir bastante tiempo.

Nuestra recomendación desde la Asociación es informarse a fondo sobre las coberturas más frecuentes y diseñar muy bien el contenido de la póliza antes de asegurar nuestro negocio, vehículo o vivienda, pensando cuáles son los riesgos a los que estamos más expuestos y cuáles son los bienes que más nos interesa proteger.

Nuestra entidad tiene suscrito un acuerdo de colaboración con la Correduría de Seguros Arrenta para asesorar a nuestros asociados sobre precios, contenido y letra pequeña, encargándose de buscar la compañía que más se adecúa a nuestras necesidades.

Podéis obtener más información en su web https://www.arrenta.es/ o preguntando por nuestro (muy amable) contacto Carlos Ruiz en el teléfono  91 431 97 96. Se encuentran en la C/ Velázquez nº 22, 5º izda. de Madrid.