Uno de los productos estrella en los últimos años es la denominada pintura a la tiza o chalk paint, en relación directa con el movimiento “Hazlo Tú Mismo” (o DIY por sus siglas en inglés) y con el espíritu de recuperación y reciclaje tan extendido en este momento.

¿De qué clase de producto se trata y por qué tiene tanto éxito? Las pinturas a la tiza son un tipo de pigmentos que tienen como base el yeso (sulfato de calcio) y se prepara solamente con el agregado de agua. La chalk paint es una pintura natural y por lo tanto, respetuosa con el medioambiente, un factor más que encanta a sus seguidores. No huele ni resulta tóxica.

Algunos fabricantes complementan la tiza con acrílicos y otros aditivos para mejorar sus prestaciones, sobre todo la adherencia. “Efecto chalk paint”, “Acabado tiza”, “Pintura tizada”, “Chalky smood finish” son algunas de las denominaciones con las que reconoceremos estas mezclas fórmulas especiales para superficies como paredes, muebles de exterior y fachadas, puertas, azulejos, melaminas e incluso textiles.

La gran mayoría de chalk paints no son aptas para estos usos, pero son ideales para aplicar sin imprimación ni lijado sobre la mayoría de materiales, como por ejemplo madera pintada o sin pintar, metal, cerámica, piedra, escayola o cualquier otra superficie rígida. También es posible aplicar las pinturas a la tiza directamente sobre superficies lisas, como melamina, vidrio o plástico.

Y es aquí donde descubrimos otras de las claves de su popularidad, la facilidad y la rapidez para trabajar sin preparación previa de la superficie (no requiere lijado, ni decapado ni imprimación). Se puede pintar directamente sin más precauciones que un área limpia y seca, aunque es recomendable hacer un lijado suave previo para obtener un mayor agarre, o una imprimación si vamos a trabajar con muebles con capas anteriores de barniz o laca.

Se seca rápidamente y el resultado es muy similar a una pintura acrílica de acabado ultramate y tacto aterciopelado. Cubre mucho: mientras más cantidad de tiza contenga el resultado será más auténtico, e incluso permite que escribamos sobre el objeto como si se tratase de una pizarra, aunque no hay que confundir este tipo de pinturas con las específicas para pintar y renovar pizarras.

Los últimos factores del éxito son su versatilidad  -permiten hacer todas las combinaciones imaginables: se puede pintar en liso, con texturas, con estampados usando plantillas o a mano alzada, con pátinas, sin ellas, con la técnica del decapé, la de la madera lavada, superponiendo colores – y la posibilidad de renovar la apariencia de muebles y objetos viejos obteniendo  cambios profundos de manera sencilla, con poco trabajo y conocimiento, y de manera rápida. Reciclamos de forma barata, divirtiéndonos y aprendiendo.

Para trabajar se puede emplear rodillo o brocha, dependiendo de nuestro gusto por el acabado más rústico, en cuyo caso nos interesará resaltar la textura de los brochazos, o más contemporáneo, para lo que utilizaremos un rodillo flocado con el que lograr un acabado sin marcas. El rodillo suele utilizarse en planos y sobre áreas grandes. Lo importante en este caso es lijar entre manos, cuando la pintura está totalmente seca, de manera suave para no decapar pero sí nivelar la pintura y lograr una superficie más tersa. Si es necesario, se dan sucesivas manos de pintura respetando los tiempos de secado, aunque para la mayoría de los casos una mano de pintura es suficiente para cubrir.

Si hemos añadido agua a nuestro producto requeriremos una mayor cantidad de manos para cubrir completamente el color anterior. Por supuesto, si hemos lijado la superficie entre capas deberemos limpiar con un paño humedecido en agua para eliminar los restos de polvo producidos.

Limpiar las herramientas que hemos utilizado con esta pintura es muy cómodo, ya que sólo necesitaremos agua.

Después de aplicar la pintura podemos optar por tres clases de remate:

  • Puede dejarse la pieza como está para apreciar su acabado mate y su particular textura. Para darle mayor suavidad se puede lijar con una lija muy fina (300 o 400) muy suavemente, para limar asperezas y nivelar la superficie. Por otra parte un lijado más intenso, y especialmente en las esquinas y bordes hasta dejar ver la pintura o el material que tenía antes, utilizando lija o lana de acero fina otorgará el efecto decapado característico. Para conseguir este efecto es recomendable no dar más de una capa de pintura para facilitar el trabajo de lijado. Para lograr un acabado en contraste, aplicar dos capas de colores diferentes.
  • Para los que quieren proteger la pintura lo pueden hacer con cera aplicada con brocha para cera o muñequilla de algodón. Se extiende una pequeña cantidad de cera trabajando por superficies pequeñas. Se deja secar media hora y se saca brillo con un paño suave.

La pintura a la tiza es porosa y la cera tiene dos objetivos, el primero y más importante sellar la pieza; y el segundo, el de aplicar una pátina de color. Las ceras pueden ser transparentes o de color ya sean las clásicas marrones o más modernas como la blanca, negra o topo. Para lograr un efecto envejecido se utiliza la cera oscura.

  • Por último, algunas piezas con mucho uso es mejor protegerlas con barniz si queremos que el objeto tenga una buena resistencia y durabilidad. No se puede aplicar barniz si el mueble ha sido encerado.

Hay infinidad de colores ya preparados; sobre ellos, las mejores marcas, la cantidad de pintura que necesitaremos para nuestros proyectos, el precio y otras cuestiones se puede consultar en nuestras tiendas especializadas como Pinturas Guerralva, Pinturas Poyato o Droguería Chiki.