Parece que la obligación de llevar mascarilla puede arruinar nuestras ventas de maquillaje, colorete, barras de labios… ¡Pues tomémoslo como la oportunidad de promocionar las sombras de ojos, los eye-liners y el rimel!

Tener parcialmente cubierto el rostro produce ese efecto de “ojos moros” del que tantos ríos de tinta han corrido. Misterio, seducción, los ojos son verdaderos imanes para las miradas ajenas. Por ello queremos lucirlos como se merecen y el primer paso es cuidarlos con un buen contorno de ojos.

La piel del contorno de los ojo es mucho más fina y dispone de menos glándulas sebáceas que el resto de la piel del rostro, de ahí la necesidad de combatir las arrugas, las ojeras, las bolsas, los tonos morados que delatan el cansancio y la falta de sueño. No hay milagros, sino rutinas. Estos productos no suelen tener precios baratos, por lo que conviene hacer una pequeña reflexión sobre lo que demanda más nuestra clientela como clave para solicitar al proveedor un producto acorde, ya que no todas las cremas son efectivas para todos los problemas del contorno.

La siguiente parada la haremos en las cejas. Partimos de un buen diseño de la ceja que la esteticista del barrio (recordad que los profesionales debemos favorecer los circuitos de clientes) ha trabajado, de forma que enmarque la mirada. Esos pelos que tienen vida propia y deciden ir al contrario que el resto pueden domarse con máscara de pestañas transparente o con un poco de laca en un cepillito. Es un truco fácil que muchos caballeros desconocen -aunque en este momento está en alza el look Fernando Simón, que también tiene sus incondicionales-. Las cejas despobladas se rellenan con un lápiz del mismo color, ya que si utilizamos uno más oscuro las cargaremos en exceso y tenderemos un aspecto artificial. El lápiz también nos ayuda a definir una línea bonita que acentúe la expresión.

Para maquillar los ojos con sombras, las tres gamas tonales clásicas según el color del iris son:

  • Para ojos azules o grises: tonos bronce, oro, beige, melocotón, naranja, rosa, negro, púrpura o azul marino.
  • Para ojos verdes: lila, burdeos, ciruela, verdes, marrones o tonos pastel.
  • Para ojos marrones: azules, bronces, dorados, corales, ámbar, rosa o sombras en color café.

Seis pasos nos garantizan un resultado perfecto:

1. Preparar los ojos

Comenzamos por elegir tres colores diferentes de la misma gama que combinen entre ellos. El color principal es la sombra que marcará el look, una sombra más oscura para resaltar el ojo y otra sombra más clara que las anteriores para iluminar la mirada.

Antes de empezar a maquillar, aplicar base líquida y corrector de ojeras en la zona de los párpados. Esto hace que el maquillaje esté intacto por más tiempo, evita la aparición de pliegues e intensifica el color de las sombras.

2. Aplicar el color base

Primero hacerlo con la del color principal por todo el párpado móvil, asegurándonos de difuminar y emparejar el color. Hay que recordar que el tono de esta sombra será el que marque nuestro look definitivo.

 

 

 

 

3. Sombras y definición

Luego, usar el tono más oscuro para marcar profundidad y el más claro para iluminar. Recordar que la sombra se acentúa más en el lugar donde comenzamos a aplicarla y menos hacia donde la difuminamos.

 

 

 

 

4. Delineado de ojos

Usando el delineador líquido, marcar el contorno de los ojos justo por encima de las pestañas superiores y por debajo de las inferiores. En el extremo exterior del ojo extender un poco la línea llevándola hacia arriba y completar la figura como en la imagen.

 

 

 

5. Rizado de pestañas

Ahora aplicar rimel, comenzando con las pestañas exteriores llevándolas hacia afuera con el aplicador, a las del centro las llevamos hacia arriba y a las internas hacia la nariz.

 

 

 

6. El toque final

Si deseamos intensificar aún más la mirada, podemos acentuar el color de las cejas usando una sombra oscura sobre ellas.

 

 

 

 

Y voilá, ya estamos listas para salir a embrujar.

Fuente: Supermaxi