Parece que todo el mundo tenemos más que interiorizado que la simetría es la clave de la belleza. El rostro simétrico es aquel cuyo lado izquierdo es exactamente igual al lado derecho y si trazásemos una línea vertical justo por la mitad del rostro, ambos lados serían idénticos. En realidad esto es bastante poco frecuente en la naturaleza y tal vez es más correcto hablar de armonía entre ambas partes y el conjunto de facciones.

 

Existen estudios que dan a entender que las caras simétricas se perciben como más atractivas porque esconden un código oculto de salud física y sobre todo, emocional. Elegimos a las parejas en función de factores relacionados con nuestra genética y nuestra capacidad como progenitores. Los seres humanos rechazamos instintivamente los rasgos alejados de la media porque los interpretamos como señal de potenciales problemas.

Quizá por este motivo nos resultaba tan inquietante la imagen de Malcolm McDowell en la película La Naranja Mecánica…

Sin embargo, a nosotros nos parece que la asimetría también es bella y que puede aportar matices muy interesantes a nuestro look: