Algunos clientes nos consultan sobre la duración de los perfumes; puesto que son artículos que no vienen marcados con una fecha de caducidad como las cremas y cosméticos, lo único que podemos manifestar es que depende de su concentración de alcohol, aunque en todo caso no tienen una vida activa superior a los 2-10 años.

 Los perfumes están compuestos de esencias, disolventes y fijadores.  Según su intensidad aromática, podemos clasificarlos en:

  • Perfume: la forma más concentrada, entre el 15-45% de esencia aromática.
  • Eau de Perfume: concentración del ~15%.
  • Agua de baño, más conocida como Eau de Toilette: concentración del 7-15% (~10%).
  • Agua de colonia: sólo un 3-6% (~5%) de concentrados.
  • Body splash: son las que menor tienen, ya que nunca superan el 3% de esencias.

El alcohol es el disolvente más común. La idea es que al aplicarse el perfume sobre la piel, el calor del cuerpo  lo evapore permaneciendo sólo las sustancias aromáticas, que se disipan gradualmente durante varias horas. Por lo tanto, la conservación de nuestro producto estará condicionada a evitar que el alcohol se evapore antes de tiempo.

Las medidas que podemos tomar son sencillas y todas encaminadas a no exponer a la oxidación nuestro perfume:

Mantenerlo en su frasco original. Salvo que necesitemos una pequeña cantidad para uso más o menos inmediato y transfiramos parte a un vaporizador, el resto debe guardarse en su recipiente bien tapado y a ser posible, dentro de su caja. No conviene agitarlo ni airearlo.

No exponerlo a variaciones de temperatura. Los cambios calor-frío alteran el comportamiento de las moléculas. Lo mejor es guardarlo en un lugar oscuro, seco y aislado.

No introducir aplicadores o bastoncillos dentro del frasco. Algunas personas los utilizan para aplicar el perfume sobre el cuerpo, pero al hacer esto podemos introducir suciedad o bacterias en el recipiente. Lo ideal es adquirir un formato atomizador que nos permita rociar el punto exacto que queremos perfumar.

Por último decir que, el perfume es un producto caro pero no eterno; tratar de dosificarlo tanto que pueda dar lugar a que se estropee es tirar el dinero. Debemos aconsejar a nuestros clientes que lo utilicen de forma razonable, y sobre todo, que lo disfruten al máximo.