Casi al mismo tiempo que la pandemia de coronavirus comenzaba a traspasar fronteras, laboratorios de todo el mundo iniciaban una carrera contra reloj para encontrar una vacuna que pueda contrarrestar al nuevo patógeno. No es el único recurso científico para detener al virus, pero sí el más importante. Las investigaciones siempre parten de la premisa de que el desarrollo de vacunas se caracteriza por un alto nivel de fracaso, pero los proyectos en marcha son 160, de los que 23 se encuentran en fase avanzada, y nunca antes la comunidad científica internacional había actuado tan coordinadamente ni con tantos recursos para solucionar un problema. Hallar una vacuna contra el nuevo coronavirus se ha convertido en una cuestión de máxima prioridad.

 

¿Por qué es importante una vacuna contra el coronavirus?

Hasta que no se encuentre una vacuna efectiva, el coronavirus SARS-CoV-2 podrá circular libremente por las personas, que estarán  expuestas al patógeno.

Medidas como la higiene, el uso de mascarillas o el distanciamiento físico seguirán siendo muy efectivas, y pueden frenar el ritmo de contagios hasta niveles de relativa seguridad, pero el regreso a la situación anterior a la pandemia va a depender del hallazgo de soluciones terapéuticas. Dentro de estas, la vacuna es la más importante.

¿Se trata solo de desarrollar una vacuna?

La frenética carrera por encontrar una vacuna tiene ante sí un triple desafío titánico. Primero, para acortar los plazos debe conseguir acelerar esa relativa lentitud que caracteriza al proceso habitual de desarrollo. Pero también hay que considerar que la vacuna realmente exitosa no tiene que ser solo efectiva, sino que además debe poder producirse a una escala nunca antes conocida -varios miles de millones de unidades en el menor tiempo posible-, por lo que la implicación de la industria farmacéutica es fundamental. El tercer paso sería asegurar campañas masivas de vacunación. La suma de estos tres grandes objetivos convierten a este reto en uno de los más importantes a los que se ha enfrentado la ciencia en toda la historia.

¿Qué proyectos destacados de vacuna existen a nivel mundial?

Desde que la Organización Mundial para la Salud (OMS) declaró el brote de coronavirus como pandemia, los proyectos de vacuna se han multiplicado en todo el planeta. Con fecha 3 de septiembre, la última referencia en la que aporta datos, el organismo internacional reconoce 142 proyectos que ya han encontrado un candidato a vacuna y se encuentran en fase preclínica. Además, hay otros 34 que la han superado y están en fase clínica, con pruebas en humanos. De ellos, ocho están en la fase 3, la más avanzada:

  • Instituto Jenner de la Universidad de Oxford (Reino Unido)
  • Sinovac (China)
  • Moderna / Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas NIAID (Estados Unidos)
  • Sinopharm / Instituto de Productos Biológicos de Wuhan y  Sinopharm / Instituto de Productos Biológicos de Pekín (ambos en China)
  • BioNTech / Fosun Pharma / Pfizer (Alemania / Estados Unidos)
  • Gamaleya Research Institute (Rusia)
  • CanSino Biological Inc. / Instituto de Biotecnologías Pekín (China)

España ha adquirido ya más de 30 millones de dosis de la vacuna de Oxford, en una compra conjunta de la UE, aunque se prevé que no esté disponible para su inoculación hasta mediados de 2021.

Además de la vacuna, ¿qué otros tratamientos hay?

Los posibles tratamientos se han multiplicado en los últimos meses. En el portal estadounidense clinicaltrials.gov, donde se lleva la cuenta de los ensayos clínicos sobre COVID-19 en todo el mundo, hay ya registrados más de 3.200, de los que 152 se estarían desarrollando en España.

Los fármacos representarían la otra gran línea de investigación en la lucha contra el coronavirus. Se calcula que a nivel internacional hay alrededor de 200 nuevos medicamentos en vías de investigación para combatir el nuevo coronavirus, la mayoría de los cuales serían antivirales.

Estos medicamentos, administrados de manera individual o en combinación con otros, se dividirían principalmente en tres grupos:

  • Los destinados a impedir que el virus progrese dentro del organismo humano.
  • Los destinados a calmar la respuesta del sistema inmune (en los cuadros más graves de la enfermedad se desencadena una reacción inmunológica exagerada y potencialmente mortal, denominada “tormenta de citoquinas”).
  • Los basados en anticuerpos, bien obtenidos en laboratorios o bien procedentes del plasma sanguíneo de pacientes que han superado la enfermedad.

Los tratamientos que se han utilizado desde el principio de la epidemia se han orientado a tres objetivos: antiviral, antiinflamatorio y antibiótico (las infecciones virales se asocian con frecuencia a infecciones bacterianas)Sin embargo, la evidencia clínica ha hecho que con el paso de las semanas se hayan añadido otros medicamentos como antitrombóticos o anticoagulantes.

Existe una serie de fármacos que ya han demostrado su eficacia con otras enfermedades , y que se han probado un cierto éxito con la COVID-19, aunque todos ellos se encuentran aún en fase de evaluación. Es lo que se conoce como “reposicionamiento de medicamentos”, que presentan la ventaja de que la seguridad clínica ya está probada.

Entre estos, sobresale de una manera muy significativa la dexametasona, un fármaco barato y de fácil acceso en todo el mundo que puede ayudar a salvar vidas de pacientes que sufren complicaciones respiratorias severas, según un estudio de la Universidad de Oxford. El equipo investigador cree que el tratamiento a base de dosis bajas de esteroides supone un gran avance en la lucha contra la COVID-19, al reducir en un 33% el riesgo de muerte de los pacientes más graves, los que se encuentran conectados a ventiladores mecánicos.

En cuanto a antivirales, destaca el remdesivir, un medicamento desarrollado inicialmente contra el ébola y que se ha convertido en el primero aprobado por la Agencia Europea del Medicamento para su comercialización en la Unión Europea. Se trata de un fármaco que evita que el virus se replique en el organismo, y solo está indicado para tratar a pacientes con COVID-19 que se encuentren en estado grave. Hay que tener en cuenta que efectivamente supone un beneficio para estos enfermos, aunque sus resultados en cuanto a eficacia no dejan de ser discretos.

 

Además, hay otros fármacos, entre los que destacan los siguientes:

  • Aplidin (antitumoral): La empresa española PharmaMar ha anunciado que los primeros resultados de los estudios ‘in vitro’ de su fármaco Aplidin (plitidepsina) en SARS-CoV-2 han revelado una actividad contra el virus “hasta 80 veces superior” a la del remdesivir.
  • Hidroxicloroquina y cloroquina (malaria): un estudio observacional publicado recientemente sugiere que no aportan beneficios a pacientes con COVID-19. Ante las dudas generadas, la Organización Mundial de la Salud ha decidido suspender todos sus ensayos con hidroxicloroquina mientras se revisan los riesgos. En España, finalmente el Ministerio de Sanidad ha decidido suspender el inicio de ensayos clínicos con este medicamento.
  • lopinavir y ritonavir (VIH): su combinación no ha mostrado efectos significativos en la reducción de la mortalidad de pacientes con COVID-19, según los resultados preliminares de un ensayo clínico coordinado por la Universidad de Oxford.

En cuanto al desarrollo de fármacos basados en anticuerpos, varias investigaciones a nivel mundial se centran en identificar proteínas que impidan al virus SARS-CoV-2 parasitar las células humanas y utilizarlas para replicar su material genético. Diferentes laboratorios de países como China, Israel o Países Bajos han comenzado ya a obtener anticuerpos capaces de neutralizarlo, siguiendo el ejemplo de otras enfermedades que ya se tratan con esta misma técnica. Todos estos proyectos se encuentran en fases tempranas.

Asimismo, hay otra vía de investigación abierta que es bastante prometedora: los medicamentos celulares. Un tratamiento celular desarrollado y probado por investigadores españoles ha demostrado en sus primeros resultados que reduce la mortalidad de los pacientes críticos de coronavirus del 85% al 15%. Esta terapia avanzada se basa en células madre con propiedades regenerativas, antiinflamatorias e inmunorreguladoras.

 

https://www.rtve.es/noticias/20200907/se-sabe-vacuna-contra-coronavirus/2013431.shtml