El sudor nos incomoda a todos: nos molesta el de los demás y nos hace sentir inseguros el propio. Y en algunas personas con necesidades especiales de control de la sudoración llega a ser un auténtico problema. 

El sudor es un fluido corporal secretado por las glándulas sudoríparas y que se expulsa a través de la piel. Está compuesto por agua, sal, minerales, sustancias orgánicas, lactato y urea. Es el mecanismo natural del organismo para regular la temperatura corporal, ya que su evaporación desde la piel reduce la temperatura. No obstante, el sudor cumple otra función como es la de eliminar toxinas.

Lo más frecuente es que el sudor se produzca de manera preferente en las axilas, los pies y las manos, aunque se puede extender a toda la superficie de la piel, especialmente ante temperaturas ambientales elevadas o la práctica de ejercicio intenso, que produce un incremento de la temperatura corporal.

Otros factores que pueden desencadenar la transpiración son de tipo hormona­l (pubertad y menopausia) y emocional (fruto de la vergüenza, el estrés o la excitación). También puede deberse a alguna causa médica, bien sea por una enfermedad o como efecto secundario de la medica­ción, o de algunos hábitos como el consumo de comidas picantes, alcohol y cafeína. En cualquiera de estos casos, la sudoración excesiva puede provocar importantes problemas emo­cionales en el ámbito profesional y social.

El olor del sudor

En general el sudor es inodoro, salvo el que se produce en las axilas y en la zona del pubis, donde se ubican una serie de glándulas sudoríparas especiales que secretan con el sudor una serie de ácidos grasos y proteínas que fermentan por la acción de las bacterias que hay en la piel. Por cierto. El sudor de los pies tampoco huele. En este caso se el olor se debe a la acumulación y fermentación de restos en los zapatos y a que éstos no se cambian de forma habitual.

Desodorante o antitranspirante

La diferencia radica en que el antitranspirante bloquea la producción de sudor liberada a la superficie de la piel por las glándulas sudoríparas a través de una película de textura gelatinosa, mientras que el desodorante sólo neutraliza el olor con su acción bactericida y perfumante.

Una fórmula antitranspirante se activa en el conducto sudoríparo, formando un tapón gelatinoso temporal en contacto con el agua y las proteínas del conducto sudoríparo. En este proceso se forma ácido clorhídrico (HC1), ácido fuerte que puede causar irritación en la piel debido al pH bajo, de ahí que sea importante que los antitranspirantes contengan sustancias que equilibren el pH y reduzcan la posible irritación de la piel. El tapón gelatinoso se disuelve en unos días (normalmente entre 3 y 5 días) y se elimina de forma natural con las células muertas de la piel. Los antitranspirantes reducen la sudoración axilar, pero no tienen ningún efecto en la capacidad natural del cuerpo para regular su temperatura (termorregulación).

Las sales de aluminio son los componentes activos en los antitranspirantes. Los antitranspirantes en aerosol y de bola suelen contener clorhidrato de aluminio, mientras que las barras, geles y otros productos sólidos normalmente presentan una sal de aluminio llamada circonio de aluminio. Estas sales ofrecen una manera segura y eficaz de controlar el sudor, y aunque se ha generado cierta controversia en las redes sociales, el aluminio se considera seguro y no se ha conseguido asociar de manera concluyente con ninguna enfermedad, como cáncer o Alzheimer.

El alcohol también es eficaz contra las bacterias, por lo que tanto los desodorantes como los antitranspirantes que contienen alcohol (o etanol) pueden neutralizar el olor corporal al combatir las bacterias que lo ocasionan.

Actualmente los fabricantes se decantan por artículos de doble acción para controlar el sudor y neutralizar el olor corporal que permiten una máxima eficacia en nuestra higiene, ya que el uso de agua y jabón no es completamente eficaz a la hora de eliminar y matar las bacterias de las axilas.

Con todo, es conveniente tomar una serie de precauciones a la hora de elegir nuestro producto:

¿Con alcohol o sin alcohol? Depende de la piel de cada persona. Existen pieles con problemas de dermatitis, cuyo umbral de irritación es muy bajo y se beneficiarán de productos que no contengan alcohol ni perfumes.

¿Con aluminio o sin? En pieles con problemas de dermatitis u otra patología dermatológica, las sales de aluminio pueden causar irritación, picor, descamación o lesiones de dermatitis, por lo que no es recomendable. Para ello han surgido recientemente productos específicos sin este elemento para pieles sensibles.

No se aconseja su uso sobre piel irritada o dañada, o justo después de la depilación. Los expertos recomiendan que  la axila esté completamente seca. En condiciones de sequedad, la penetración es mayor.

Fuentes: Sanitas / Antiperspirantsinfo