Una explosión de color, que nunca resulta discreta y que siempre llama la atención. ¿Quieres apostar por ella? Pues únicamente hace falta que te pintes los labios de un color rojo, llamativo, sensual y a la vez con un punto elegante y clásico. Y las ventajas son muchas, tanto que se han estudiado empíricamente. Por ejemplo, parecerás más competente. Así se demostró en un estudio llevado a cabo por la Universidad de Boston (EE.UU.) y Procter & Gamble que concluyó que en los ambientes laborales las profesionales que optaban por colores muy marcados en el maquillaje eran percibidas como más seguras y más acertadas que las que optaban por presentarse en la oficina a cara lavada.

Durante mucho tiempo ha habido leyendas urbanas sobre a quién favorecían y a quién no. Las morenas de piel blanca parecían las candidatas perfectas para lucir el grana en la boca. Sin embargo, muchas de estas hipótesis carecen de fundamento. Casi todas las mujeres pueden llevar este color. Solo hay una excepción que siguen argumentando maquilladores y estilistas: los labios extremadamente finos. Para estos, el rojo puede no ser la mejor opción. Otra de las razones por las que algunas mujeres no se atreven a dar el salto al rojo es porque si no tienen los dientes muy blancos, parece que el contraste los amarillezca aún más. Para evitarlo, lo mejor es optar por un rojo que tenga un tono un poco rosado y así se evitará ese efecto.

El rojo atraerá las miradas, pero también puede poner de manifiesto pequeños defectos. Por ello, es el momento de tener los labios más cuidados que nunca y que no se vean pellejitos o diminutas heridas. Lo mejor para ello es mantenerlo correctamente hidratados. Si tienes tendencia a las peladuras, haz antes un peeling y después aplica un producto hidratante cada noche. La manteca de karité, la vaselina y los aceites servirán para hidratar esta delicada zona de tu rostro.

El resto de maquillaje debería ser bastante discreto, en especial el de los ojos, para que la atención se concentre en tu boca. En el maquillaje, por regla general se apuesta por destacar o los ojos o los labios. Así que opta por sombras de ojos que no sean muy fuertes. Menos es más.

Antes de emplear el carmín, deberás delinear los labios, es decir, seguir su contorno. Si eres una maquilladora avezada, puedes emplear pincel, pero para el resto de las mortales lo mejor será optar por un lápiz, que sea del mismo color que el labial que se vaya a emplear. Se puede agrandar la boca, para que resulte más sensual, pero nunca por la comisura, porque si no, conseguirás un aspecto de payaso nada sensual. Puedes aprovechar el lápiz para dar algunos toques por el interior del labio, así conseguirás que el color dure más y que resulte más homogéneo.

Los labios rojos son muy seductores en muchas situaciones, pero también tienen sus efectos colaterales. Por ejemplo, si vas a cenar, se puede correr la pintura y ten por seguro que dejarás estampada la servilleta. La cosa se complica si tu sana intención es acabar besándote con alguien. Si quieres evitar esta situación tendrás que apostar por una barra indeleble de larga duración. Otro truco para alargar la durabilidad de este color es aplicar unos polvos translúcidos y, después, volver a pintar los labios (fuente: Vanitatis-El Confidencial).

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